Hemos escrito muchos artículos sobre cómo degustar una cerveza, pero ¿os habéis planteado que puede ser un ingrediente de un montón de platos muy sabrosos? Os proponemos algunas ideas para dar un toque creativo y diferencial a vuestra cocina.
Entrantes y picoteo

Mejillones: El binomio cerveza y mejillones siempre funciona y en Bélgica más todavía. Si en la cocción de los mejillones añadimos una cerveza tipo Lager le dará un carácter especial.
Fondue de queso: Tradicionalmente, la fondue de queso se realiza añadiendo una pequeña cantidad de Kirsch. En este caso, sugerimos cambiarlo por cerveza tipo Alt.
Tempura y masa para fritura: Quizá es un truco de sobra conocido, pero siempre hay algún despistado y nunca está de más recordarlo. La adición de un poco de cerveza a la masa de las fritura nos garantiza que nos queden más esponjosa la cobertura.
Platos principales

Guiso de ternera: En algún restaurante Belga lo hemos probado y, sin duda, lo recomendamos. Sustituid el vino del guiso por una Belgian Stronge Ale y descubriréis un sabor distinto del guiso, intenso y sabroso.
Pollo a la cerveza: Es un clásico que todos hemos practicado alguna vez y, pese a que lo tradicional es usar cervezas tipo Pale Ale para que no le aporte un sabor que sobresalga al sabor suave del pollo, ¿por qué no probáis a utilizar una Dunkel o una Bock? Son cervezas con matices más dulzones por la malta y puede combinar perfectamente con el pollo en este guiso.
Merluza en salsa: Al igual que le pasa al pollo, la merluza y muchos otros pescados tienen un sabor muy suave, por lo que debemos ser cuidadosos con la cerveza a añadir para que no se pierda el sabor del ingrediente principal. Por ello, os aconsejamos que en la salsa incorporéis cervezas tipo Pils, ya que son muy suaves.
Postre

Helado de cerveza: En muchos casos, asociamos la cerveza a algo refrescante… ¡pues qué hay más refrescante que un helado! Sin duda, el mundo de los helados ha ido evolucionando fuertemente en los últimos años, encontrando cada vez más sabores y, entre ellos, el que os recomendamos. El espectro de sabores que tienen los distintos tipos de cervezas nos permiten tener una gama muy amplia de posibles helados. Yo os recomiendo hacerlo con una IPA.
Tarta de chocolate con cerveza negra: Como ya hemos visto en algunos artículos, hay cervezas que, por la malta empleada o los aditivos, tienen ciertos toques de sabor semejantes al cacao, por tanto, la combinación tiene un éxito asegurado. Son múltiples las recetas en internet en las que proponen el uso de una Stout, pero… ¿y si probáis con una Vanilla Black Velvet?
Birramisú: En muchas cervecerías donde sirven comidas hemos empezado a ver este singular postre. Probad a mojar los bizcochos de soletilla en una Porter y veréis qué postre más curioso os queda.
Podéis encontrar ejemplos de estos tipos de cervezas en nuestro artículo sobre los distintos tipos.
No sólo la propia cerveza puede ser un ingrediente más en nuestra comida. Si elaboráis cerveza en casa, podéis reutilizar los sobrantes de las elaboraciones:
- El bagazo de la cocción del cereal lo podéis destinar para alimento del ganado o se lo dais a algún amigo ganadero o que tenga gallinas…
- La levadura que queda en el tanque en la primera fermentación la podéis utilizar para elaborar pan y pizza. Eso sí, un consejo, en función del tipo de cerveza que hayáis cocinado los sabores pueden ser demasiado fuertes, por ejemplo, hacer una pizza de la fermentación de una IPA le da un sabor bastante extraño a la masa. Por el contrario, el pan elaborado con la levadura sobrante de una Stout o Porter dan un carácter muy especial a un pan.
Si sois cocinillas, ¡animaos y contadnos qué tal los resultados!







